jueves, 27 de noviembre de 2008

Carta a Mamá

Querida mamá:
Hoy iba a casa con muchas ganas de decirte que lo logré, otra vez. Logré cumplir mis objetivos, me costó pero perseveré, tenías razón, soy una luchona, porque puedo hacer todo lo que yo quiera. Todos mis amigos que estuvieron conmigo me felicitaron, me dijeron: Antonia, eres la mejor médico veterinario. ¿Te imaginas cómo me sentí? lástima que no estuvieran Uds., sé que por fuerza mayor no pudieron asistir. Tú sabes como anhelaba este momento ¿cierto?. Estoy feliz pero cuando iba de regreso a casa, algo me sucedió.

Resulta que iba conduciendo en el auto de mi amiga Susana, esperamos la luz verde del semáforo, ¡lo juro! mamá, mamita, respetamos todas la señales del tránsito, incluso no contestábamos ningún celular, para no tener problemas, pero mamá, unos imbéciles que salían de la Universidad, bebidos, no tomaron precauciones para poder conducir.


Mamá desde chiquitita me enseñaste lo lindo que es la vida, pero no me enseñaste ni tampoco aprendí con los profesores, que hay quienes no respetan nada. Mamá, eran mis mismos compañeros de carrera, con los cuáles compartí parte de mi vida junto a ellos, a pesar de que sabía que no poseían mis mismos valores. ¡Pero eran mis compañeros!, mamá, mamá, ¿Por qué me pasó esto? ¿Para qué condujeron un auto estando ébrios?, no entiendo, ¿me lo puedes explicar?, yo te esperaré pacientemente.




Te amaré por siempre, a tí y a papá
Tu luchona:
Antonia.

No hay comentarios: